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Canencia – Entre bosques y arroyos

-Dureza: ****

-Longitud: 44.39km.

 -Desnivel: 1138m.

-Época recomendada: Otoño, los colores de los bosques son espectaculares, aunque se podría hacer casi en cualquier época.

-Fuentes: La ruta esta llena de fuentes a lo largo de todo el recorrido, y en Canencia se puede rellenar.

-Enlace wikiloc: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=15322228

-Perfil:

canencia

-Mapa:

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-Descripción: 

Para esta ruta saldremos desde el Puerto de montaña de Canencia, en vez del pueblo como normalmente acostumbramos. Durante la ruta pasaremos por diferentes tipos de bosques de la sierra madrileña, siempre rodeados de frondosa vegetación y bonitas vistas. El terreno es para todos los gustos, desde anchas pistas hasta senderos que se pierden bajo las hojas caídas de los árboles.

Desde el mismo parking que hay en la cima del puerto sale la ruta, cruzamos la carretera en busca de la pista que une Canencia con Morcuera y tras pasar una primera valla que impide el acceso rodados comenzamos a ascender a través del pinar con leves rampas, siempre situadas en torno al 4-5%. Tras pasar el Centro de Educacional Ambiental las pendientes se van suavizando hasta empezar a llanear, pasamos la Chorrera de Monjovalle y un poco mas adelante nos topamos con alguno de la parte alta del Abedular de Canencia, destacando su color amarillo en el otoño.

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Abedular de Canencia.

Nada mas pasar los primeros abedules, tomamos el desvío que sale a nuestra derecha para comenzar una rápida y divertida bajada a través del pinar, el camino esta siempre en buenas condiciones con alguna excepción, pero se realiza sin dificultad a pesar de la velocidad que se alcanza y alguna curva cerrada, después de una curva de herradura a la derecha cogemos una recta en bajada que se alcanza una velocidad realmente alta, precaución con los senderistas que pueden andar por esta zona.

Esta recta nos deja en la carretera del ascenso al puerto, la cual seguimos durante unos 100m. para cruzarla y coger el camino que sale en el margen izquierdo de la misma, abrimos la barrera y tras unos primeros 200m. realmente exigentes, el camino se vuelve mucho mas placentero, llaneando entre un precioso robledal.

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Robledal antes del Portachuelo.

Una vez terminada esta parte de nuevo en la carretera, ya vemos el siguiente desvío que cogeremos para seguir nuestra ruta. A partir de esta parte comienza una autentica tortura, si bien la primera parte del ascenso al Collado del Portachuelo es relativamente asequible, la cosa se pone seria pasados dos kilómetros, entramos en una zona que supera ampliamente el 12% de desnivel con picos cercanos al 20%, la pendiente sumada a alguna piedra suelta nos hará que tengamos que estar fuertes para no poner pie a tierra, para más inri, este tramo duro es prácticamente recto, por lo que siempre ves lo que te queda por delante siendo desmoralizador.

Después de una curva a izquierdas la cosa suaviza para el último kilómetro de ascenso, el cual se realiza a través de zetas que hacen bajar los porcentajes. Al salir del robledal, vemos que la pista sigue, pero nosotros nos desviaremos a la izquierda, por una senda poco marcada.

Esta parte es mejor llevar Gps o muy bien estudiado el terreno, ya que iremos prácticamente campo a través. Si nos fijamos en la foto, justo por encima de los arboles se ve una senda-camino que es la que cogeremos en un principio, a unos 300m. sale un desvío a la derecha en el que hay que esta pendientes de no pasárnoslo, y después de unos 50 metros pasamos a la vertiente contraria de los Altos del Hontanar.

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Altos del Hontanar (Portachuelo).

Ya en la vertiente norte nos encontramos con multitud de ganado suelto y seguiremos por las sendas que hacen estos animales hasta que después de una subida y bajada cortas, llegamos al Collado del Portachuelo, donde abriremos una puerta, que volveremos a cerrar, y comenzamos un fuerte descenso.

Los primeros metros de este descenso se pueden hacer montados con mucho cuidado, ya que vamos en linea recta por la ladera de la montaña y pasados unos 150m. el terreno nos obliga a bajarnos de la bici unos 50m. hasta llegar a la pista que nos lleva a Pinilla del valle.

Toda esta parte que transcurre por los altos del Hontanar, es prácticamente campo a través, por lo que tendremos que tener buena orientación.

Una vez cogemos la pista fuerte descenso, rápido por una pista en buenas condiciones y que salvando alguna curva cerrada se realizar sin mayor problema. Al terminar el descenso nueva puerta que tendremos que abrir, y tras ella giramos a la derecha por el camino que discurre en paralelo al Embalse de Pinilla.

Esta parte la podríamos separar en dos partes, la primera que circula por una ancho camino y turístico, ya que en el margen derecho se encuentran unos restos arqueológicos y la Cueva de los Murciélagos.

De repente el camino termina en una finca y nos desviamos por una senda que sale a la izquierda tras supera una nueva puerta. A partir de este momento, vienen los kilometros quizás mas bonitos y entretenidos de la ruta, entre un denso robledal que en otoño con las hojas caídas incluso se pierde el sendero. Todo un disfrute este tramo, badeando un par de arroyos y a veces muy cerca del pantano.

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Senda en paralelo al Embalse de Pinilla.

Una vez terminada la senda llegaremos a la presa del embalse, cruzamos el rio Lozoya y cogemos uno de los caminos naturales del valle del Lozoya, que tras un breve descenso nos deja en el maravilloso Puente del Congosto, el cual merece la pena pararse contemplarlo unos minutos.

Después del puente, terrenos de falsos llanos y tras un corto descenso nos desviamos a la derecha para coger el camino que nos lleva al pueblo de Canencia, desde aquí una corta subida y terreno prácticamente llano hasta llegar a el.

Buen momento para repostar tanto agua como quizás algo de comida que nos hagan recuperar fuerzas. Salimos del pueblo por la carretera que lleva al puerto, y tras 2km. tomaremos el camino que sale a la izquierda y que nos dejara en la cima del puerto.

Esta pista comienza de una forma exigente con un tramo inicial exigente, paciencia que no se haga demasiado largo. Después del duro comienzo la cosa suaviza algo, lo que nos permite coger un ritmo algo mejor y poder disfrutar del maravilloso pinar que nos rodeará hasta el final de la ruta.

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Pinar durante la subida a Canencia.

Tras pasar por la pradera de Navasaces, llegamos al punto de inicio de la ruta. Ruta exigente, en especial la subida al Portachuelo y la ultima que al esta en la parte final del recorrido se nos puede hacer algo larga. Recomendamos realizar esta ruta en otoño por la cantidad de colores que ofrecen los alrededores de Canencia.

Rascafría – El Diablo y la Angostura

-Dureza: ****

-Longitud: 45.02km.

 -Desnivel: 1256m.

-Época recomendada: Otoño y primavera, en invierno las partes altas pueden estar cubiertas por la nieve, y en verano, quizás no se muestre toda la belleza del paisaje.

-Fuentes: Hay varias a lo largo del recorrido ademas de arroyos en los que con precaución se podría coger agua.

-Enlace wikiloc: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=14879983

-Perfil:

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-Mapa:

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-Descripción:

Desde el municipio de Rascafría, en el Valle del Lozoya, parte esta maravillosa ruta. Durante la ruta disfrutaremos de magníficos bosques y diferentes tipos de terreno, siempre ciclable salvo contadas ocasiones. Cabe destacar que la ruta tiene dos fuertes subidas, que nos exigen un mínimo de forma física.

Una vez aparquemos el coche en algún lugar del pueblo, lo cual no es difícil, nos dirigimos ya con las primeras rampas al polidepotivo del mismo, donde cogeremos la pista que nos lleva hasta la zona del Carro del Diablo.

En esta primera zona, comienzan las primeras rampas, tras una recta y una curva a derechas la cosa se empieza a poner seria, en torno al 6-7%, porcentajes que no dejaremos durante algo mas de 6 kilómetros. Esta subida si se coge un buen ritmo, se hace relativamente fácil ya que no tiene grandes rampas aun siendo muy constante, eso si, que la dureza no nos prive de disfrutar de un maravilloso robledal, precioso durante el Otoño.

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Robledal al comienzo de la ruta.

Después de varias curvas de herradura que nos hacen ir cogiendo altura, llegamos a la zona de pinos y dejamos atrás los robles. En este punto cogeremos el desvío que nos lleva hasta el Carro del Diablo, dejando a la derecha la subida hasta el puerto de las Calderuelas para otra ocasión.

Durante varios kilómetros iremos alternando falsos llanos tanto en subida como en bajada, hasta después de un par kilómetros de bajada algo más clara llegamos al Carro del Diablo, curiosa formación de piedras, con su encanto y leyenda.

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El Carro del Diablo.

Una vez pasemos esta zona, dejamos a la derecha otra subida a uno de los puertos de la zona, esta vez el Reventón,  una vez pasemos el desvío, comienza el primer descenso fuerte de la jornada, siempre por pista en buenas condiciones, en la que hay que tener más precaución por la velocidad que se puede llegar a coger, que por el estado del camino, eso si, esta zona de abundante vegetación simplemente es preciosa.

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Denso pinar durante el descenso.

Este largo descenso lo terminamos con un giro brusco a la derecha para realizar un cambio de pista, cuidado que nada más girar se afronta una rampa dura y nos pilla con todo el desarrollo metido. Este tramo hasta llegar al Mirador del Robledo alterna bajadas con subidas con bastante pendiente. Una vez lleguemos al mirador buen momento para hacer una parada y disfrutar del paisaje, con el macizo de Peñalara, los Montes carpetanos, el Valle del Lozoya y Cuerda  Larga como telón de fondo, toda una delicia para la vista.

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Macizo de Peñalara.

Salimos de la zona del mirador y volvemos a la misma pista que llevábamos hasta cruzar la carretera que asciende al Pto. de Cotos y seguimos por el camino que nos llevas hasta el puente de la Angostura, el cual dejamos a la derecha y tras un corto tramo llano comenzamos la segunda subida exigente del día. Durante la subida dejamos varios desvíos que nos llevan a cruzar el río siempre siguiendo por el margen derecho del mismo.

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Desvío en el Puente de la Angostura.

Esta subida, a diferencia de la primera, asciende a base de escalones, alternando rampas duras con tramos llanos, los cuales nos dan un respiro a las piernas después de más de 20km. Seguimos subiendo siempre el paralelo al Río Lozoya, hasta que después de cruzarlo, comienza la parte más dura de toda la ruta, ya que nos enfrentamos a lago mas de 1km. a mas del 9% de desnivel, el cual parece nunca terminar, suerte que el terreno esta en perfectas condiciones y se rueda con facilidad a pesar de la pendiente.

Después de una curva cerrada a la izquierda para cambiar de pista coronamos en la zona de Las navas de las Cabezas.

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Parte alta de la ruta, Las Navas de las Cabezas.

Después de coronar la segunda subida, comienza un largo descenso, que podriamos dividir en tres partes.

La primera, hasta llegar al desvío de los tejos milenarios, la cual va descendiendo pero sin grandes rampas, típica bajada de dar pedales por pista en buen estado, aunque con algo más de piedra suelta que las transitada anteriormente.

La segunda, esta por una pista mejor y con rampas ya mas fuertes en la que coger velocidad, esta parte seria la intermedia y llegaría hasta el puente de la Angostura, donde cogeremos el desvío hacia la trialera del mismo nombre.

Y la tercera parte, quizás las más bonita de toda la ruta, y seguro que la más divertida. Se trata de un sendero sin apenas piedras, que transcurre por un precioso pinar salpicado de helechos. Durante mas de 5km. disfrutaremos de esta parte, vadeando arroyos, algunos con puente de madera, otros sin el, esquivando raíces, varios saltos……en fin, toda una delicia para los amantes de la Mtb.

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Sendero de la Angostura.

Una vez lleguemos a la presa del Pradillo, desaparece poco a poco el pinar y deja paso al robledal. En esta parte es la única que tuvimos que poner pie a tierra (no más de 50 metros), ya que se asciende un pequeño tramo por piedras, quizás alguien con muy buena técnica y fuerzas lo pueda subir sentado. A partir de este tramo vuelta al sendero, algo menos empinado y con más piedra pero igualmente divertido.

Poco a poco el camino se va ensanchando y nos deja en el Área recreativa de las Presillas (si es verano prepararos para la envidia) y tras un tramo asfaltado llegamos al Puente del Perdón y al monasterio del Paular, visita casi obligada si no se conoce. Nosotros nos desviamos justo antes del puente por el Bosque Finlandés y ya solo nos quedaría rodar por un ancho camino antes de volver a Rascafría.

Preciosa y exigente ruta por una de las zonas mejor conservadas de la Comunidad, un clásico de Mtb madrileño, que no por eso deja de ser una ruta espectacular.